El hombre caminaba por la playa cuando se produjo ante él una escena que parecía sacada de un sueño: un gato montés apareció corriendo, entró al mar de un salto y salió con un tiburón en la boca.
En ese instante preciso, alcanzó a manotear su teléfono celular para sacarle una foto. Entonces el felino lo vio, se asustó, dejó caer a su presa y se perdió entre los arbustos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario