jueves, 9 de abril de 2015

El hombre caminaba por la playa cuando se produjo ante él una escena que parecía sacada de un sueño: un gato montés apareció corriendo, entró al mar de un salto y salió con un tiburón en la boca.

En ese instante preciso, alcanzó a manotear su teléfono celular para sacarle una foto. Entonces el felino lo vio, se asustó, dejó caer a su presa y se perdió entre los arbustos.

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